
: : NORMAN LEIGH
: : ASHLEY REVELL
: : LOS GARCIA-PELAYOS
: : MARIGNY DE GRILLEAU
Norman Leigh
Nació en Londres en 1928. De 1946 a 1949 sirvió de intérprete militar.
Posteriormente se incorporó al negocio hotelero de su padre. En 1955
comenzó el estudio del mecanismo interno de la ruleta; diez años más
tarde organizó y entrenó a un grupo con el que puso en práctica su
sistema.
Desde que se impidió su entrada a los casinos franceses se ha dedicado
a profundizar en sus otros intereses: la filosofía, historia del Arte
y, muy especialmente, la historia de Francia.
Escribió el libro "Trece contra la banca" En la actualidad el señor
Leigh no puede entrar a ningún casino en Francia, pero, con un sentido
del humor muy inglés, ha decidido poner su experiencia a disposición de
quien quiera emplearla… ¡mientras se lo permitan!
El método utilizado por Norman Leigh y su equipo de 12 jugadores es el Labouchere Inverso
Ashley Revell
Un británico que vendió todas sus pertenencias, incluida su ropa, y con
un esmoquín alquilado y rodeado de familiares y amigos apostó todo a un
solo giro de ruleta, no se irá a su casa con las manos vacías.
Ashley Revell, un londinense de 32 años, vendió todas sus pertenencias
en marzo, reunió 135.300 dólares y fue al Hotel Plaza en Las Vegas,
donde realizó algunas pequeñas apuestas y luego puso todo lo que le
quedaba en el "rojo" .
La ruleta giró, una multitud de curiosos, incluidos su padre y su
madre, enloqueció hasta que la bola aterrizó en Rojo 7. Y Revell se marchó con 270.600 dólares.
"Todo pasó tan rápido, estaba girando antes de que me diese cuenta,"
dijo Revell, que dio una propina de 600 dólares al crupier y planea
realizar una fiesta y comprar algo de ropa.
"Es realmente debido a mis amigos y a mi familia y a mi padre y mi
madre," dijo a Reuters Televisión. "Sabía que incluso si perdía siempre
tengo una casa a donde ir."
"Es simplemente genial," dijo Asheley Hames, un amigo de Revell que
estaba en Las Vegas para la ocasión. "Puso su cuello en la línea y
salió con él. Es completamente genial."
Consultado sobre si quería probar suerte otra vez, Revell dijo: "No, es
suficiente. Creo que me ha gustado como para hacerlo otra vez, pero ya
está," aseguró.
Revell, que hace poco era un jugador profesional, dijo que decidió
lanzarse en picado mientras fuese joven y elevar la apuesta todo lo que
pudiese, incluido vendiendo su ropa.
El afortunado británico dijo que había planeado que un amigo grabase su
arriesgada apuesta, pero la cadena británica Sky One decidió que era
mejor realizar una pequeña serie llamada "Double or Nothing."
Los Garcia Pelayos
Basándose en la premisa de que algunas ruletas concretas deben tener
alguna imperfección física y que no existe la ruleta perfectamente
aleatoria (abombamientos, tamaño de los casilleros de los números,
flexibilidad de las placas separadoras, etc.) basta con examinar los
números ganadores durante varios miles de lanzamientos buscando un
sesgo hacia los que más frecuentemente aparecen. Si la ruleta tiene una
pequeña deformación o abombamiento y, digamos, el 21 está en un
"valle", tal vez salga con más frecuencia de lo que cabría esperar y
superados ciertos valores es favorable apostarlo (puede que ese sesgo
supere la ventaja teórica del 2,7% del casino).
Tras examinar al menos 5.000 "bolas" (lanzamientos) sobre una ruleta
real, se analizan los números que han salido más de lo normal. Salir
"más de lo normal" significa que ese número aparezca "más de 1/36 de
las veces", que sería lo habitual para obtener un premio [también
podría hacerse con 1/37 ó 1/38, pero García pelayo prefiere el
probabilidad vs premio].
Para saber si esa desviación es debida a un sesgo real del mecanismo de
la ruleta o al puro azar, se comparan esos valores con dos límites. El
primer límite es aquel que en una simulación realmente aleatoria por
ordenador abarca al 95% de los casos (sólo un 5% de los casos se pasan
del límite). El segundo límite es el que engloba al 99,95% de las
simulaciones (sólo un 0,05% de los casos pasan ese límite).
Si tras esas 5.000 tiradas comprobadas algún número supera el primer
límite significa que casi con toda probabilidad habrá un sesgo real
sobre ese número en esa ruleta debido a algún defecto (no hace falta
saber cuál). Y se se supera el segundo, más estricto, el sesgo será
según García-Pelayo "absolutamente seguro y cierto" mientras esa ruleta
no se modifique o manipule.
Por ejemplo: si tras 20.000 pruebas se espera el valor de +278 como
límite al 99,95% y se observa que el 36 ha salido +633 veces de lo
normal... es que algo extraño pasa. Conclusión: algo realmente extraño
le pasa al 36, y hay que jugarlo porque es un número ganador. Si ese
sesgo supera el 2,7 ó 5,4% de margen que tiene el casino, que es lo que
sucede al pasar esos dos límites, la ruleta puede considerarse, en
palabras de García-Pelayos, "una caja de ahorros" más que un juego de
azar.
Aplicando este sencillo sistema de forma metódica, con miembros del
equipo (casi todos familiares) que durante semanas tomaban números,
mientras otros apostaban posteriormente, el Clan de los Pelayos ganó
mucho dinero en el Casino de Madrid, en Barcelona, en Canarias... y en
Amsterdam, en otras ciudades europeas y prácticamente en el resto del
mundo, incluyendo Las Vegas y Australia. Las ganancias se elevaron a
más de 250 millones de pesetas durante tres años a principios de los
90. Los casinos, obviamente, tomaron sus contramedidas cuando
descubrieron a los sistemistas, cambiando las ruletas de sitio, de
modelo o intercambiando piezas de unas y otras.
Marigny De Grilleau
A comienzos de la década de 1920 se empezaron a conocer datos de
analistas y matemáticos que estaban dedicando sus investigaciones al
estudio de el azar los fenómenos que en éste se producen, especialmente
el juego de la ruleta.
En esa época un matemático francés llamado Marigny de Grilleau se
dedicó a anotar todas las bolas que salían en una mesa de ruleta de el
casino de Monte Carlo; concurría allí diariamente y lo hizo durante 5
años, desde que la sala de juego abría sus puertas, y se retiraba luego
de jugarse la última bola de la noche. Solo se dedicaba a anotar los
números que salían y no apostaba nunca una ficha., su ocupación llamaba
la atención hasta tal punto que uno de los empleados del casino se
acercó a él y le manifestó su intriga y le dijo que le parecía
admirable la paciencia con la que se dedicaba a anotar todas las bolas
que se jugaban en toda la jornada. Grilleau le dijo:
Desde
hace años busco entender claramente los fenómenos que se producen en el
azar y los diferentes factores que lo rigen y no hay forma de tener las
estadísticas más exactas si uno mismo no toma sus propias anotaciones.
El empleado le preguntó:
¿Usted podría decir que las estadísticas que ha tomado son fehacientes?
Grilleau le respondió que en todas sus estadísticas se había notado
diferentes formas que se presentaban de una manera desordenada, pero
que luego con el correr de las bolas que iban saliendo notaba que
existían ciertos equilibrios y desequilibrios, pero que al final
siempre existía el retorno al equilibrio en todos sus estudios.
El empleado del casino le dijo irónicamente:
Mi estimado señor usted no ha tomado todas las bolas que han salido en
estas mesas, hay miles de bolas más que que tiran diariamente los
croupiers principiantes, para practicar, cuando el casino está cerrado
al público.
Grilleau vaciló por un momento y luego, pensativo, se retiró de la
sala. Lo que el empleado del casino le había dicho le estaba
confirmando que el equilibrio existía en el azar.
Grilleau solo tenía una parte del universo de los números arrojados por
una ruleta, pero también era un universo en sí mismo, pequeño y
completo.
Si tomamos 1000 bolas de una ruleta y nos dedicamos a estudiar los
fenómenos que se producen en las salidas, notaremos ciertas leyes que
se cumplen, lo mismo sucederá si tomamos 100.000 bolas , solo que las
proporciones serán mucho mayores.
Todos los jugadores sistemístas científicos se han dedicado al estudio
de las permanencias, desde allí parte cualquier sistema o método.
Quien tenga un método que no haya sido analizado con resultados
positivos, en permanencias diversas y por lo menos 15000 bolas, no
puede considerarse sistemista, ni mucho menos.
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